¿Y tú qué harías si te quedarás solo una noche en Mercadona?.......

¿Y tú qué harías si te quedarás solo una noche en Mercadona?
Yo buscaría un carro de los antiguos, los de metal, y derraparía por los pasillos vacíos.
Probaría todas las novedades con etiqueta amarilla que se pudieran consumir sin cocinar.
Bebería zumo de naranja recién exprimido, comería jamón del mejor, con pan fresco y aceite virgen extra, con tomatitos cherry y frambuesas. Y mordisquearía toda la sección de pastelería, bebiendo leche fresca del tetrabrick.
Giraría los expositores de plátanos a máxima velocidad, hasta verlos volar.
Quitaría la naranja de abajo, a ver si ruedan todas.
Me maquillaría hasta que me picase la piel de tanta prueba. Olería todos los geles, champús y cremas.
Me haría una cama con rollos de papel de cocina ultraabsorbente y me taparía con trapos para limpiar los cristales.
Mezclaría  leche condensada con almíbar de de melocotón para beber hasta la hiperglucemia. Y a dormirla.
Ufff, pero se me moverían  los rollos de cocina y si los dejase en sus envolturas, harían ruidos plásticos, que no los soporto. No podría dormir, así que llamaría a mis amigos para que vinieran.
Uno de ellos sería experto en desconectar alarmas y cámaras de seguridad, así podríamos seguir con nuestros actos vandálicos, ahora conjuntos.
Habría otro amigo con mucho saque, que comería mucho más que yo, que soy como un pajarito, y eso en un Mercadona buffet libre, es un desperdicio. Él comería cosas a mordiscos como mortadela siciliana, queso de tetilla, tomates azules y sandía sin pepitas; otras a puñados, como aceitunas de Camporreal, patatas fritas, almendras fritas y saladas. Bebería a morro yogur líquido,  cocacola y batido de chocolate.
Otra amiga y yo comeríamos pequeños bocaditos como bombones, quesitos y gominolas, dejando un rastro de envoltorios a nuestro paso.
Quizá probaríamos todo lo afrodisíaco y sus efectos por todo el supermercado,  porque mis amigos son todos muy guapos y mis amigas también y la noche es la perdición, ya se sabe:  encima de la cinta de las cajas registradoras, contra los carros del pan recién hecho, en la sección del yogures con el fresquito, con nata, con chocolate, con helado, con cava y con guindas. Brindaríamos todos con vino frizzante rosado en copas desmontables de plástico y haríamos guerra de tartas refrigeradas hasta desfallecer de risa y agotamiento.
Nos sorprendería la llegada de los empleados a primera hora, indignados por el estado de la tienda.
Por suerte estaríamos irreconocibles por el merengue y la crema pastelera y escaparíamos indemnes, libres y salvajes.

Comentarios

  1. Gracias, me ha gustado un montón. Según leía, se me venía la sensación de cuando te quitas la faja después de que notarás las llagas que produce. Espero también, disfrutar del próximo.

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    1. Muchas gracias Antonio
      Hay que quitarse la faja, si señor.

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  2. Muy sugerente y apropiado para estos días que hay aluvión de personas en los súper. Ánimo y a seguir creando. LUIS

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  3. Menudo viaje mental !! Muchas gracias por ayudar a las neuronas a salirse un poco del camino que nos marcan estos días los informativos. Es un verdadero placer volar por escenarios improbables pero... tampoco imposibles ¿verdad? ahí esta lo fascinante del asunto...

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    1. Gracias Delfín. Me hace mucha ilusión que te haya gustado. Un abrazo.

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