Señorita, póngame unas croquetas de esas de ahí.....
- Señorita, póngame unas croquetas de esas de ahí.
- ¿De cocido?
- ¿Son de cocido?
- Sí.
- ¿Y me las recomienda usted?
- Hombre, no soy mucho de croquetas yo. Dicen que están buenas.
- ¿Y qué me recomienda, entonces?
- Vivir el presente, fundamentalmente.
- ¿Y eso qué es, una tapa vuestra?
- No, no. Es literal. Le recomiendo que viva usted el momento presente, que es lo único que existe.
- ¿Y el pasado? Es nuestra historia, lo que nos hace ser como somos. Lo que nos ha traído hasta aquí.
- No es, fue. Ya no existe. Nos quedamos ahí atrapados rumiándolo. "Eso me marcó y no lo he superado", no me extraña si lo revives en tu cabeza una y otra vez. "Fueron los mejores años de mi vida" (que es mentira, te acuerdas de lo que quieres) . O "fue el mejor día de mi vida", pues muérete ya, ¿no? ¿Qué haces aquí? Nada, porque no estás presente.
- Viéndolo así... ¿Y el futuro? Vivir pensando que no lo tienes... Menuda presión.
- Al contrario, caballero. ¿A dónde se va la ansiedad si no pensamos en el futuro? Ya contesto yo, ni se preocupe. A la mismísima mierda se va. Con perdón, que aunque no esté usted comiendo aún, hambre debe tener.
Por cierto, ¿qué le pongo?
- Pero no podemos vivir sin planear o hacer proyectos. Según esa teoría eso es imposible. Y yo diría que nuestra mente y la noción del tiempo, nos distinguen de los animales.
- El tiempo, caballero, es un constructo mental, ni más ni menos.
- Señorita, por amor de Dios, eso es negar la realidad.
- Le doy la razón en que no podemos prescindir del tiempo en relación a organizar ciertas cosas, pero esa es una cosa y otra es evadirnos constantemente del ahora, para masticar el pasado o elucubrar sobre el futuro. Nos perdemos en laberintos mentales mientras la vida sucede. Aquí y ahora.
- ¿Cómo vamos a vivir sin retos, sin objetivos? Es absurdo.
- ¿Y quién ha dicho eso?
- Usted, Señorita.
- No, no, no. Un reto o un objetivo, ¿tendrá unos pasos, no?
- Seguramente.
- Pues concéntrese en cada paso y deje de pensar solo en el resultado, soñando con el éxito, temiendo el fracaso y torturándose por los errores cometidos.
- Es que la sensación de logro, ese orgullo... Eso mejora el mundo, Señorita.
- Y cuando lo logra, ya lo tiene, ya pasó el día, regresa ese vacío de nuevo, ¿verdad? Vuelve a estar en la casilla de salida. Una y otra vez.
¿Usted cree que el fin justifica los medios?
- Depende, Señorita, a veces puede que sí.
- Nunca, caballero, nunca. Y se lo digo porque si lo tuviéramos claro, no haríamos del presente un infierno, yendo tras algo que no es.
- ¿Que no es lícito, quiere usted decir?
- Que no es. Porque el futuro no es. Será si hay suerte, pero no es.
- Señorita, yo esto sin almorzar, no lo capto.
- Tiene usted razón, nos vamos por las ramas y usted tiene hambre ahora, que es presente.
- Una caña y una ración de croquetas.
- Le van a saber a gloria las croquetas, ya verá.
- ¿Y eso? Antes no me las recomendaba mucho.
- Es que son de ahora mismo. Acaban de salir de la cocina.
- ¿De cocido?
- ¿Son de cocido?
- Sí.
- ¿Y me las recomienda usted?
- Hombre, no soy mucho de croquetas yo. Dicen que están buenas.
- ¿Y qué me recomienda, entonces?
- Vivir el presente, fundamentalmente.
- ¿Y eso qué es, una tapa vuestra?
- No, no. Es literal. Le recomiendo que viva usted el momento presente, que es lo único que existe.
- ¿Y el pasado? Es nuestra historia, lo que nos hace ser como somos. Lo que nos ha traído hasta aquí.
- No es, fue. Ya no existe. Nos quedamos ahí atrapados rumiándolo. "Eso me marcó y no lo he superado", no me extraña si lo revives en tu cabeza una y otra vez. "Fueron los mejores años de mi vida" (que es mentira, te acuerdas de lo que quieres) . O "fue el mejor día de mi vida", pues muérete ya, ¿no? ¿Qué haces aquí? Nada, porque no estás presente.
- Viéndolo así... ¿Y el futuro? Vivir pensando que no lo tienes... Menuda presión.
- Al contrario, caballero. ¿A dónde se va la ansiedad si no pensamos en el futuro? Ya contesto yo, ni se preocupe. A la mismísima mierda se va. Con perdón, que aunque no esté usted comiendo aún, hambre debe tener.
Por cierto, ¿qué le pongo?
- Pero no podemos vivir sin planear o hacer proyectos. Según esa teoría eso es imposible. Y yo diría que nuestra mente y la noción del tiempo, nos distinguen de los animales.
- El tiempo, caballero, es un constructo mental, ni más ni menos.
- Señorita, por amor de Dios, eso es negar la realidad.
- Le doy la razón en que no podemos prescindir del tiempo en relación a organizar ciertas cosas, pero esa es una cosa y otra es evadirnos constantemente del ahora, para masticar el pasado o elucubrar sobre el futuro. Nos perdemos en laberintos mentales mientras la vida sucede. Aquí y ahora.
- ¿Cómo vamos a vivir sin retos, sin objetivos? Es absurdo.
- ¿Y quién ha dicho eso?
- Usted, Señorita.
- No, no, no. Un reto o un objetivo, ¿tendrá unos pasos, no?
- Seguramente.
- Pues concéntrese en cada paso y deje de pensar solo en el resultado, soñando con el éxito, temiendo el fracaso y torturándose por los errores cometidos.
- Es que la sensación de logro, ese orgullo... Eso mejora el mundo, Señorita.
- Y cuando lo logra, ya lo tiene, ya pasó el día, regresa ese vacío de nuevo, ¿verdad? Vuelve a estar en la casilla de salida. Una y otra vez.
¿Usted cree que el fin justifica los medios?
- Depende, Señorita, a veces puede que sí.
- Nunca, caballero, nunca. Y se lo digo porque si lo tuviéramos claro, no haríamos del presente un infierno, yendo tras algo que no es.
- ¿Que no es lícito, quiere usted decir?
- Que no es. Porque el futuro no es. Será si hay suerte, pero no es.
- Señorita, yo esto sin almorzar, no lo capto.
- Tiene usted razón, nos vamos por las ramas y usted tiene hambre ahora, que es presente.
- Una caña y una ración de croquetas.
- Le van a saber a gloria las croquetas, ya verá.
- ¿Y eso? Antes no me las recomendaba mucho.
- Es que son de ahora mismo. Acaban de salir de la cocina.


Comentarios
Publicar un comentario