Recuerdo que teníamos 5 años y jugábamos al juego de las sillas.....

Recuerdo que teníamos cinco años y jugábamos al juego de las sillas. Y yo solo quería bailar, en lugar de intentar sentarme me iba a poner otra vez la música.
Y es que me jode tanto que me digan lo que tengo que hacer.
No me caso y punto.
Lo siento por Lucas, pero yo así, no.
Me da igual el puto convite, los 159 invitados murmurando en sus asientos vestidos de Ferrero Rocher, los regalos y el viaje a Bali.
Yo no quería esto y llevo un año avisando.
¿Por qué no lo he dicho antes? Pues mira, porque he intentado dejarme llevar, ser buena novia, buena hija y buena futura nuera, pero ya me está faltando el aire y eso será por algo.
Vamos por partes:
1. No creo en Dios, me dan grima los curas y las monjas, y esto es una iglesia.
2. Soy vegana y en el menú hay marisco, carne y pescado.
3. No soy virgen y me tengo que casar de blanco, por cojones.
4. Este maquillaje de fulana del puerto y esta ensaimada que me han puesto en la cabeza por el módico precio de 450 euros, no los quiero.
5. No veo porque tengo que compartir este día con un montón de gente que no conozco de nada y me importa una mierda.
6. No veo porque tienen ellos que financiarme  la luna de miel a cambio de comer como bestias durante tres horas, beberse hasta el agua de los floreros y agitarse en una pista de baile.
7. El baile, esa es otra, que puedo poner una canción de mi gusto para abrirlo pero que luego pincha un experto en bodas que conoce el equilibrio exacto entre música nostálgica para los más mayores, música actual para los jóvenes (es decir Despacito repetida varias veces) y música ochentera para los de 40. Hasta los ovarios estoy de esa década músical y de las películas sobre la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, que no salimos de ahí, joder.
8. Los regalitos sexistas (para ellas para ellos), las invitaciones, los menús impresos, la cuidadosa distribución de invitados para que no se arranquen el moño, los salones trasnochados, los putos centros de mesa.
9. Los absurdos motivos por los que se pretende que hagamos este Vía Crucis:
- Ya va siendo hora.
- Tenéis que sentar la cabeza.
- Hacedlo por la familia.
- ¿Y si os pasa algo a uno de los dos? El otro se queda sin nada. Claro, como estamos en Falcón Crest y tenemos tierras. A éste yo le llamo el motivo fúnebre. De novia a viuda, sin pausa.
10. Esas promesas a largo plazo, no puedo hacerlas de corazón, soy inconstante pero sincera. Lo que tenga que pasar, que pase y ya veremos...
11. Desde que empezamos los preparativos hace un año, vivo en una despedida de soltera interminable. Me he liado con varios de mis ex, con una amiga que siempre me ha gustado, con un chaval de 22 años y un profesor de 50, he hecho un trío... Y lo veo claro, lo mío es el poliamor.
Si Lucas me quiere, tiene que ser libre, si no, no hay trato.
Así que no quiero y no acepto.
"Papeles no quiero, no quiero papeles, no.
Papeles no quiero, tan solo quiero el querer".

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