El bajito me recuerda a mi tío Paco...

El bajito me recuerda a mi tío Paco. Bueno, me recuerda, es que es clavadito. No puedo dejar de mirarlo.
Es que mi tío Paco es leyenda.
Mi familia es muy conocida en Sahagún, por la farmacia, en pie desde 1905, abierta por el licenciado Víctor Olot Hermia, mi excelentísimo bisabuelo. Es un negocio familiar. Eso por un lado está muy bien, haces lo que se espera de ti y tienes la vida resuelta. Pero te limita las opciones vitales. Porque lo excéntrico en provincias, se aplasta sin piedad. Mi abuelo siguió el senderito sin dudar, orgulloso de su labor y de pertenecer a las fuerzas vivas del pueblo, con sus partidas de dominó cada tarde en el casino.
Pero mi tío Paco, era un verso libre, descarado, aventurero, divertido, irreverente, tocaba la guitarra, hacia versos, le gustaban las mujeres más que comer con los dedos...
Y él a ellas, dicen que antes de embarcarse desvirgó a medio Sahagún.
Mi abuelo, que se lo veía venir, matriculó a mi madre en Farmacia, que heredó el Imperio Olot.
‌El tío Paco, que lo único común que tiene es su nombre, me manda postales de cuando en cuando, desde lugares recónditos y cada dos o tres años aparece con historias, regalos  y una semana para dedicarnos. Los demás rezongan y yo dejo todo y me bebo su presencia. Es la libertad encarnada. Me lo sé de memoria. Y ese tío sonríe y ladea la cabeza cómo él.
Venga, voy. Joder, que vergüenza. ¿Qué le digo?: "¿No serás mi primo? " "¿Tú conoces a tú padre?"
Dientes, muchos dientes, eso siempre funciona.
- Hola - abro fuego con mi mejor sonrisa - yo me llamo Laura, creo que nunca había coincidido contigo por aquí.
- Hola, Laura, encantado, yo me llamó Diego - dice mi tío, desde el interior de un desconocido, con acento uruguayo - Estoy pasando unos días, vine con mi madre a resolver temas de herencia con sus hermanos, que ellos son de acá.
- ¿Un café? - le ofrezco - Seguro que conozco a tus tíos, mi familia tiene una farmacia muy antigua aquí.
- En serio? - se sorprende - ¿Sabés que mi madre cuenta que yo fui concebido encima de un mostrador de farmacia? Yo creo que lo dice por darle un toque exótico a haberme criado ella sola...
-Bingo - pienso - mi tío mancillando el mármol pulido de la intachable Farmacia Olot, muy propio de él.
Toda novedad es bienvenida, aquí donde el tiempo se detiene. Lo pasaremos bien, mi primo Diego y yo.
Hacer paquetitos toda mi vida y decirle a la gente "que se mejore" y "cuídese" tampoco es para mí. Tengo que escapar de aquí, como sea.

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