Si a mí lo que me gusta, es escribir.
Si a mí lo que me gusta, es escribir.
Dicen que da pánico ponerse ante una página en blanco. A mí lo que me da pánico es desaparecer. Que de repente se apague la música y se termine el baile. Morirme, vamos. O peor, que se mueran los míos. O el sufrimiento atroz. Eso todavía me da más miedo.
Pero ¿escribir?
Cuando la página está en blanco, absolutamente todo es posible. Es una célula plana totipotencial. Puede convertirse en cualquier cosa escrita. ¡Por mí! Desde mi cabeza loca puedo derramar sobre el papel mi pensamiento, deseo, angustia, ira, sueño, recuerdo o derrape mental puro y duro.
Dejar salir lo que ahí vive, zumbando como una colmena superpoblada y enfurecida.
Hacer sitio a la calma.
Solo intento regular el cauce de lo que emerge y darle coherencia, para que se atreva a ser una historia, más o menos extensa pero lógica, sin contradicción ni oposición entre sus elementos. Me rechinan la incoherencia y las camas mal hechas. Ojo, que no digo deshechas o revueltas, digo mal hechas, sin simetría, torcidas, arrugadas, sin ganas, sin cariño.
No me importa que la vida o la ficción sean absurdas, pero lo que yo escribo, no. Tiene que cerrar. De hecho las historias circulares son mis preferidas.
Así que no sé que hago aquí, fingiendo que soy médico. Que lo seré, pero sigo soñando de tanto en tanto que no terminé la carrera, que me falta una jodida asignatura, que todo es mentira. Que actúo como si lo fuera, pero no lo soy. Los médicos son gente seria, muy profesional, con vocación. Yo no doy el perfil.
Ahora mismo esta señora me está hablando y yo solo pienso en quitarme la bata, colgarla en la percha e irme sin mirar atrás.
Me cuentan cosas asquerosas. Cosas que de verdad no quiero escuchar.
"Los médicos no son escrupulosos" - dicen - " hay que contárselo todo, sin ninguna vergüenza".
Pues tampoco. Que tenemos entrañas y se nos revuelven. No nos vacían por dentro en la facultad. Y el asco lo traemos todos de serie, como emoción básica.
Yo me siento como si representara un papel. Que me esmero, no lo duden, que yo siempre intento hacerlo todo lo mejor posible porque detesto que me llamen la atención desde pequeña. Odio equivocarme. Con todas mis fuerzas. Así que me fijo mucho en como se hacen las cosas. En lo que dicen los expertos y los libros. En cómo lo hacen mis compañeros que parecen médicos de verdad. Para hacerlo creíble. Una interpretación digna.
Cada vez se amplia más la grieta por más que lo intento.
Entre lo que hago y lo que soy.
Por eso escribo, escribo sentada en la grieta, ya que casi nada es como debe, simplemente observo y lo cuento con mis propias palabras. Podría instalarme ahí. En la grieta. Para seguir escribiendo sin ser molestada.
Me encantaría retirarme como en las películas, a escribir mi próxima novela en un lugar tranquilo, con ventanales frente a un mar salvaje.
Pero la vida no me da, así que escribo en el móvil acurrucada en cualquier rincón, cuando buenamente puedo. Entre mi trabajo y mi familia. Con un cuerpecito tibio pegado al mío. Con mis gatas reclamando atención o profundamente dormidas en los huecos de mi silueta. Con una banda sonora de conversaciones, ruidos cotidianos, música y disensiones. Envuelta en una manta o dejando que un rayo de sol me temple la piel.
Me concentro hasta tal punto que me voy del mundo. Me da igual todo. No atiendo. Estoy a lo mío. Tengo mucha práctica porque aunque lo de escribir es reciente, el aislamiento en medio del caos lo llevo haciendo desde siempre, para leer. Con un libro entre las manos, vuelo en una suerte de viaje astral, abandono mi cuerpo físico y me sumerjo en el relato.
Como salta a la vista, tampoco soy escritora de verdad, simplemente escribo.
Quizá vivir es eso, no ser sino hacer.
Hacer que eres.
Médico, o escritora, o madre, o adulta.
Fingir aceptablemente que sabes lo que haces y que conoces el terreno que pisas.
"Sí, señora, la analítica orienta a algo vírico. Si la niña tiene buen aspecto aunque siga con fiebre unos días más, está dentro de lo normal".
" Sí, pida una cita con su Pediatra en unos días "
"Que se mejore"
"De nada, para eso estamos"
"Buenas noches"
"Sí, ya queda menos para el cambio de turno, muchas gracias ".



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